Muchos animales cambian la piel con las estaciones para sanarse, para regenerar y descartar lo que está muerto y transformarlo en algo nuevo.
Es una analogía bastante comida por polillas, pero viene al caso.
Pero la raza humana no, no podía simplemente cambiar de piel, tener en claro en qué momento de la vida hay que quedarse en carne viva, pasarla medio mal un tiempo - indeterminado por cierto - y después recién de mucho esfuerzo (propio y del terapeuta al que vaya la persona en cuestión) empezar a ver cómo crece, brillante, la nueva pielcita. Que encima es frágil, por un tiempo. Parece que con acariciarla se enrojece.
Pero después se hace fuerte. Más fuerte que la que tiraste, seguro.
Me mudo porque cuando pensé cómo se iba a llamar este blog, evidentemente creía que el mundo tenía un fin.
No hay tal fin. Es todo demasiado circular para que las historias empiecen y terminen, para que las personas vivan o mueran. Para que los lugares muten y exploten, y surjan nuevos atlantis. Porque el mundo no se mide en kilómetros sino en tiempos, y hasta donde yo sé, nadie tiene muy en claro cuándo empezó, ¿por qué alguien tendría la posta de cuándo va a terminar?
Ni el mundo ni nada tiene fin.
Me mudo de blog porque evidentemente este año me tocaba mudar de muchas cosas. Pasar de jardín a primer grado. Aprender a leer y a escribir (algo más que palabras).
Y a creer.
Y a amar.
Pero no desaparezco, porque no soy así, porque me comprometo con mi actividad, porque insisto. A veces tanto, que duele. Escribir es ser quien soy y no puedo darme de baja de eso. Insisto porque es la única forma de tener algún tipo de certeza que hice todo lo que podía hacerse. Y porque así se crece.
Este es mi Tumblr http://eugeorcaiza.tumblr.com/
Pronto se va a leer más de mí en ese medio. De mi yo actual.
Háganlo crecer. Háganme creer.