Fui del hospital a mi casa, me enseñaron a hacer pis en una vasija blanca y a comer con las patitas levantadas del piso; sin avisarme que cuando creciera, iba a estar obligada a vivir con las plantas del pie pegadas a las baldosas, sin sentirlas, por tener de intermediaria la suela de un zapato.
Fui de mi casa al jardín, y me enseñaron a dibujar las cosas como las veía, y no como las sentía.
Fui del jardín al colegio y me enseñaron que América estaba a la izquierda y Asia a la derecha, pero la Tierra es redonda y nunca me enseñaron que las cosas están según donde uno se pare a mirarlas.
Los paradigmas nos cagaron la vida.
Fui del colegio a la facultad a "estudiar lo que me gusta". Y equivocarme fue un grito de libertad .
Y después de equivocarme encontré lo que me hizo dibujar las cosas como siento y ubicar los países según el lugar en el que esté viajando.
Que bueno que no me lo dijeron antes. Podrían haberme evitado pasar por todo aquello que corre por debajo de la piel, que no es sangre, que me da calor y me da frío, que me cierra el estómago si me hablas. Que me da ganas de vomitar si me hablas.
Que hace que yo pueda querer más.
Qué triste ver siempre lo mismo desde donde estés parado. Qué feo cuando te da lo mismo.
Vivo para hacer vivir lo que me diferencia de un muerto más allá de tener un corazón latiendo. No es la sangre lo que hace la diferencia.
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