Acabo de hacerle la ruta más corta a esta
pedante, vasca testaruda, ¡qué mal llevada! Nada le venía bien, y si no era a
su modo, entonces no era. Igual, ahora que lo pienso es una forma astuta para
conseguir las cosas.
Más rebuscada que un sudoku. Todo con un
sentido especial o doble o triple, si decía “adiós”, “chau”, “chaucito”, “nos
vemos”; todo tenía un significado diferente. Usaba palabras que creo que ni
ella entendía para hacerse la misteriosa (debo admitir que por lo general lo
lograba). Por ahí sabía algo de todo lo que decía saber... Digo, no me caía
como para invitarla a tomar unos mates, pero siempre era ocurrente y ayudaba a
quien se lo pedía. De todas formas calculo que era para hacerse la sabionda.
Uf, ¡la madre cuando se entere…! Eran tan
pegadas que parecían papel, voligoma, papel. Se ayudaban mucho entre ellas. Bue,
a alguien tenía que salir así de fallada (o falluta). Siempre requiriendo
atención, para hacerse la necesitada… ¡Como si le hubiera faltado algo! No hay
cosa que no haya tenido, o podido tener si no fuera por ese carácter de mal
parida, frívola e impaciente. Ese fue el móvil, uno de los tantos, de mi
envidia asesina. Tanto hablaba de “ser efímero” y toda esa cháchara… Ahí tenes,
tan efímera que te creías, y ahora ya no estás. Hasta eso que tanto querías lo
tuviste.
Querrán saber qué me hizo para que quiera
matarla, ¿no? Me hizo sentir que era otra persona, me hizo cambiar hasta
límites que no conocía ni Petete, me hizo actuar cada novela de Miller o de
Suar. Y es muy feo que te condicionen, que te hagan sentir que lo que haces
está mal, mal mal mal mal mal, y que tu vida puede ser mejor si ella está
presente. Ni que fuera algún tipo de Dios, o Néstor en el mejor de los casos.
Pero, ahora que lo pienso, soy igual a ella.
Por ver los defectos, dejándome llevar por fragmentos, vi nada más que la cana,
el grano, la telaraña en el rincón. Tal vez era crítica para que el mundo sea
más vivible, quizá se hacía la nerd para acercarse a lo que más quería en el
mundo. Por ahí no se hacía la necesitada, por ahí era necesitada.
No di lugar a chances o perdones, igual que
ella. La critiqué, la enjuicié, y ahora me hago el justiciero por haber matado
a esa intolerante, y en ese hecho me he vuelto intolerante yo mismo. Soy igual
a ella, ahora ella vive en mí, y el cadáver que veo flotando en el río es el
mío.
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