Charlemos. Charlemos sobre la histeria.
Decía Freud que la histeria era una enfermedad. Para mí, es una moda, o el hobbie de muchos. Mamadera, podrían aprender a jugar al ajedrez o a llenar un sudoku en vez de cagarle la vida a personas totalmente normales y sin mayores problemas que los problemas en serio, que son problemas mayores, y no como los que tiene la gente histérica.
Suena linda, digo, la palabra histérica. Suena lindo, o sea tiene un mambo rítmico medio raro que es "bello" de oír, hasta que llega esta hija de puta (digo "esta" en femenino porque generalmente la histeria ataca a la mujer, está chequeado) y te recaga el día con los síntomas.
Inventar problemas, imaginar conflictos, generar confrontaciones y hacerte sentir como un parásito son claves para darte cuenta que te topaste con un histérico hecho y derecho. Ya si te pelotudeo un par de veces, toma medidas preventivas. Si llegas al punto de sentirte una larva culposa y sin autoridad ni poder de decisión es que ya estás afectado y estas en conversión. Y si ya estás dedicandote full time por un sueldo bastante del orto a cagarle los días a la gente que labura y posta tiene problemas en serio, internate, atate a un árbol, andate de vacaciones a Timboctu, pero deja la histeria y hace algo útil.
Mi descargo, he dicho. ¿Que tiene que ver con el fin del mundo? Que los histéricos e histéricas universales si se reproducen como vienen haciendo van a dominarnos y van a hacer de nuestras vidas una miseria más miserable de lo que ya es. Ahí fue mi hipótesis.